Flora
El área de Paterna, la Eliana y San Antonio de Benageber acoge por lo menos 1142 taxones (especies, subespecies e híbridos) de flora vascular, de los cuales 44 son endemismos iberolevantinos, de acuerdo a los datos del libro Flora vascular del Parc Natural del Túria, primer catálogo florístico de la zona. Algunas de estas plantas están seriamente amenazadas, como Anthyllis lagascana (val: albada sedosa, cast: albaida rosa) y Teucrium edetanum (val: timó mascle, cast: zamarilla edetana).
Muchas de ellas son o han sido utilizadas para distintos finos por los seres humanos: como alimento, como medicina, como forraje para los animales, como insecticidas o, en algunos casos, incluso como venenos, como es el caso de la Cicuta maculatum . Si queréis echarle un vistazo a las especies que existen específicamente en el paraje de le Moles, podéis hacerlo en esta magnífica página web , realizada por Aurelio Peña. Igualmente, por si podéis ser de interés, aquí podéis encontrar un vocabulario forestal catalán-castellano-inglés-francés realizado por la Universidad de Valencia.
En esta misma página puedes ver, abajo, una pequeñísima muestra de toda la riqueza vegetal que vive junto a nosotros en Paterna, la Eliana y San Antonio de Benagéber.
Centaura menor o Hierba de la hiel
Centaurium quadrifolium ssp. barrelieri
Planta herbácea de la familia de las gencianáceas y del género Centaurium. Es una especie de tallo fino y erguido, que suele crecer en terrenos abiertos, pobres o pedregosos, como claros, cunetas y suelos secos.
Se reconoce por sus hojas opuestas, simples y enteras, y por sus pequeñas y delicadas flores rosadas, reunidas en grupos en la parte superior del tallo. Las flores son llamativas y ricas en néctar, por lo que atraen a abejas y otros insectos polinizadores.
Como rasgo útil para distinguirla, presenta un porte delicado y flores rosadas de cinco lóbulos, bastante visibles cuando está en flor. Es la más abundante entre las centauras que crecen por la zona.
Desde la antigüedad, esta planta ha sido conocida por su sabor intensamente amargo, siendo citada por Virgilio.
Tradicionalmente se ha usado para distintos usos: tónico digestivo, antipiretico, cicratizante externo, etc. De ahí su nombre, que viene del centauro mitológico Quirón, famoso en la tradición clásica por sus conocimientos de plantas medicinale. En la actualidad, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) reconoce su uso tradicional para la pérdida de apetito y la indigestión.
Por su sabor amargo también ha sido aprovechado para elaborar distintos tipos de licores amargos, así como para aclarar el pelo dándole un tono rubio, uso por el cual en italia la llaman biondella.
Foto: Roberto Poveda
Gata rabiosa
Clematis flammula
Su nombre común proviene de que contiene un compuesto tóxico llamado protoanemonina, que produce una fuerte irritación si se restriega contra la piel. Esto lo comparte con todas las de su género (Clematis), por ello, puesto que son muy usadas en jardinería, si tienes una clemátida en tu jardín es conveniente que las manipules con guantes y que laves después las herramientas.
Nuestra gata rabiosa está encuadrada dentro de la lianas, pudiendo alcanzar los 5 metros de altura usando como soporte otras plantas, Esta, por ejemplo, crecía trepando sobre un pequeño pino.
Manifiesta un interesante rasgo de supervivencia: aunque las flores necesitan pleno sol, sin embargo sus raíces requieren cierta humedad, la cual consiguen situándose al abrigo de otras plantas que mantienen fresco y con cierta humedad el terreno bajo ellas. Esto muestra cómo, incluso en un ambiente árido, la interacción entre plantas genera microclimas que permiten la supervivencia de plantas que no podrían vivir en el ambiente general de su entorno.
Foto: Roberto Poveda
Hierba pincel
Coris monspeliensis
Es la única especie del género Coris existente en la península ibérica. Vive, como la centaura, en suelos empobrecidos y pedregosos, siendo también una planta pionera y regeneradora del suelo.
En el pasado se le atribuían diversas propiedades médicas, entre otras la de "soldar" fracturas de huesos, por ello otro de sus nombres populares es el de hierba soldadora; si bien ninguna de estas propiedades está corroborada por estudios farmacológicos modernos.
Foto: Roberto Poveda
Palmito
Chamaerops humilis
Extremadamente resistente a la sequía y a los suelos pobres, acepta incluso suelos con una concentración de sal que mataría a muchas plantas.
Es la única especie de la familia de las palmeras autóctona de España.
Las aves y los mamíferos usan sus frutos como alimento y su porte bajo y espinoso sirve de refugio a muchos de ellos. También el hombre se ha aprovechado históricamente de palmito, del cual se usa todo: sus hojas jóvenes se han utilizado durante siglos para fabricar cestos, esteras, escobas, alpargatas, cuerdas y sombreros' siendo uno de los oficios artesanales tradicionales del Levante español, los granerers, donde el palmito es denominado margallo; se han empleado decocciones de raíz y fruto, entre otras usos, como astringente y para problemas digestivos; el brote tierno central es comestible, crudo o cocido, con sabor suave y textura crujiente, aunque hoy en día, al tratarse tratarse de la única palmera nativa europea, está amparada por normativas de protección del medio ambiente que prohíben su corta, quema, arranque o inutilización., por lo que la totalidad del palmito comercial se obtiene de otras especie más sostenibles.
Foto: Roberto Poveda
Adelfa, baladre
Nerium oleander
El nombre "adelfa" proviene directamente del árabe ىلفدلا, addiflā o al-diflā, quienes a su vez lo tomaron del griego δάφνη, daphne, "laurel", cuyas ojas, lanceoladas se parecen a las de la adelfa, aunque en realidad sean de familias distintas. Mientras que "baladre", es un préstamo al castellano de su nombre común en catalán-valenciano.
La podemos encontrar en barrancos, ramblas y en la ribera del Turia, pero también en jardines y como adorno junto a las carreteras, debido a que es muy resistente y a que se mantiene en flor durante mucho tiempo, variando el color de estas desde el blanco hasta el rojo intenso.
Aunque en la antigüedad fue usada como cardiotónico, diurético o incluso abortivo, actualmente su uso está completamente desaconsejado por ser muy tóxica... y también para las mascotas por lo que, si conviven juntas, hay que habituar a nuestras mascotas a no mordisquear las plantas.
Foto: Roberto Poveda
Amapola
Papaver rhoeas
La amapola, con sus delicadas flores escarlata de cuatro pétalos, tiene una carga simbólica extraordinaria, asociada al sueño, la muerte, el recuerdo y la esperanza. En la mitología griega aparece ligada a Perséfone, la diosa de la primavera y reina del inframundo —junto a su esposo, Hades— y también a Morfeo, dios del sueño. Encarna la fugacidad y la intensidad de lo efímero—su flor dura apenas un par de días— , convirtiéndola en metáfora de la vida breve y apasionada.
No son casuales estas asociaciones pues, como todas las plantas de su familia, las papaveraceas, contiene alcaloides con propiedades farmacológicas.
En la medicina popular, desde tiempos antiguos, es usada para aliviar el dolor e inducir el sueño. La infusión de pétalos o cápsulas se emplea contra el insomnio, la ansiedad, la tos y la irritación de garganta. Mientras que sus semillas, completamente inocuas, se usan como condimento en panadería y bollería.
Foto: Roberto Poveda
Cardo borriquero
Onopordum cf. acanthium
Como todos los cardos produce unas flores muy melíferas, por lo que lo veréis casi siempre visitado por abejas y abejorros.
Su nombre común, que comparte con otros cardos parecidos (ver ficha complementaria), proviene de que a los burros les gusta comérselos cuando están tiernos. También el uso culinario entre humanos, de toda la planta , acreditado desde antiguo ya por Plinio el viejo, hace dos mil años. Para su consumo es necesario cocerlas previamente, descartando el agua de cocción después, para eliminar una molécula tóxica que contiene, la aesculina. Su parte más apreciada los receptáculos florales, antes de que estén abiertos del todo, son equivalentes al corazón de la alcachofa. Igualmente ha sido usado por sus propiedades farmacológicas: hepatoprotectora, antiinflamatoria, anitoxidante, protectora cardiovascular o reductora de la glucemia.
Foto: Roberto Poveda
Margarita mediterranea
Glebionis coronaria
El nombre de esta planta en castellano y en otras lenguas romances viene, a través del latín, del griego: μαργαρίτης (margarítēs) que literalmente significa "perla".
Nuestra "perla" es toda ella aprovechable, pudiéndose consumir desde las hojas tiernas en ensaladas —siendo ricas en ácido fólico, betacarotenos, vitamina C y calcio—, los tallos en guisos y las flores en ensaladas, infusiones o en el pan como ingrediente aromático.
El número de los pétalos de las margaritas, 13 en la de la foto, puede ser variable pero (casi) siempre siguen la sucesión de Fibonacci, una serie matemática presente en muchas especies vivas y fenómenos naturales: desde muchísimas plantas hasta la forma de las olas y de las galaxías, pasando por las conchas de los caracoles, la cola de los caballitos de mar o la espiral que ejecuta un halcón peregrino cuando caza.
Foto: Roberto Poveda
Viborera, buglosa, flor morada
Echium plantagineum
Esta especie es muy melifera, siendo detectada con facilidad por la abejas debido a su fuerte reflejo ultravioleta. Es una especie bianual que solo en el segundo año lanza su tallo floral y se reproduce.
En la antigüedad se le han dado diversos usos medicinales, hoy en día muchos de ellos desaconsejados, pues se sabe que contiene un alcaloide tóxico, llamado equiína. Las flores son las partes que menos alcaloide contienen y podrían ser consumidas, moderadamente en infusiones, al igual que usadas en cataplasmas cuyo uso se considera seguro. Sus raíces, ricas en tanino, han sido empleadas como colorante textil, para teñir lana y tejidos de rojo.
Es una planta beneficiosa en nuestras tierras, sin embargo en Australia, donde fue introducida, se ha convertido en una invasora problemática, especialmente en pastizales ganaderos, pues es tóxica si la consumen en grandes cantidades. Lo que demuestra que una especie, beneficiosa aquí, puede ser dañina si se la lleva a un lugar en el que no existía; y viceversa
Foto: Roberto Poveda
Escobilla morisca, flor de viuda
Scabiosa atropurpurea
Conocida en valenciano como herba del sucre. El nombre en valenciano tiene que ver con la cantidad de azucar que producen sus flores, por lo que es muy visitada por abejas y mariposas.
Es una planta bianual muy resistente que crece en terrenos pedregosos y secos, como cunetas, linderos y terrenos alterados, siendo muy característica de los ambientes mediterráneos valencianos. Uno de sus nombres, flor de la viuda, proviene de que en la época victoriana los broches de las viudas se inspiraban en su forma y colores; mientras que el de escobilla morisca viene del uso que se le daba para fabricar escobillas.
Ha sido usada en la medicina popular como depurativa, diurética, para tratar heridas, etc. Mientras que en Cataluña, macerada en aguardiente, es un componente de diversos licores como el denominado ratafía.
Foto: Roberto Poveda
Hipérico, hierba de san Juan
Hypericum perforatum
El hipérico es típico de toda la zona mediterranea y templada de Europa. Desde antiguo es conocido por sus múltiples propiedades medicinales. Los médicos griegos Hipócrates, en el siglo V a.C, y, después, Dioscórides, en el siglo I, ya lo usaban por sus propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias y como remedio contra la ansiedad. Actualmente la EMA (Agencia Europea del Medicamento) avala su uso para las depresiones leves a moderadas y para el agotamiento mental.
Si nos fijamos con atención en el borde delantero de los pétalos amarillos, veremos unos puntitos oscuros, se trata de unas vesículas que acumulan los aceites esenciales del hipérico: entre ellos la hipericina, de color rojo intenso ‒por la cual, si se aplasta la flor entre los dedos , los tiñe de rojo‒ y que actúa elevando los niveles de dopamina en el cerebro, además de tener propiedades antibióticas y antivíricas, y la hiperforina que es el compuesto antidepresivo más potente de la planta. Además de los dos anteriores, los aceites esenciales de esta planta contienen flavonoides con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, taninos, cicratizantes y astringentes, y otros aceites esenciales con diversas propiedades.
A pesar de su origen natural, el hipérico no está exento de riesgos. Puede provocar fotosensibilización (mayor sensibilidad solar) y tiene interacciones conocidas con diversos medicamentos, por lo que siempre conviene consultar con un profesional antes de tomarlo de forma oral.
Foto: Roberto Poveda
Zarzamora
Rubus ulbifolius
Este enmarañado e impenetrable arbusto, que puede alcanzar hasta los 3 m. de altura, está emparentado con las rosas silvestres, como podemos intuir por sus espinas, sus hojas de bordes dentados o sus flores de 5 pétalos (véase, por ejemplo, la rosa canina). Ambas pertenecen a la familia de las rosáceas (rosaceae), familia a la que también pertenecen plantas tan dispares como las fresas, los ciruelos o los manzanos, entre otras muchas.
Además de servir como refugio para muchos animales, desde pequeñas aves a conejos, también desde antiguo ha tenido múltiples usos, tanto medicinales como gastronómicos, usándose sus frutos tanto directamente, una vez maduros, como en mermeladas, pasteles y guisos.
A lo anterior hay que añadirle el fuerte valor literario de esta planta, existiendo citas de la misma desde el Exodo hasta García Lorca que, en unos pocos versos, condensa los valores simbólicos de la zarzamora: dolor (espinas), deseo (el fruto negro) y erotismo.
Zarzamora con el tronco gris,
dame un racimo para mí.
Sangre y espinas.
Acércate.
Si tú me quieres, yo te querré.
Deja tu fruto de verde y sombra
sobre mi lengua, zarzamora.
Zarzamora ¿dónde vas?
A buscar amores que tú no me das.
Foto: Roberto Poveda
Aliaga
Genista scorpius
Arbusto espinoso que pertenece a la familia de las fabáceas. Tiene pinchos en lugar de hojas, lo que le permite resistir la extrema sequedad del verano. Florece en invierno, lo cual es muy apreciado por especies como las abejas.
Históricamente utilizada como combustible para hornos, y sus flores en la tinción de paños
Foto: Mariola López-Ayllón
Caléndula
Calendula arvensis
A veces conocida como maravilla silvestre. Suele florecer de marzo a septiembre. Sus semillas tienen una forma curiosa parecida a una media luna.
Sus pétalos son valorados por sus propiedades cicatrizantes, antisepticas y antiinflamatorias. Se utiliza comúnmente en cremas y aceites, además de consumirse en infusión para aliviar problemas gastrointestinales.
Foto: Mariola López-Ayllón
Brezo
Calluna vulgaris
Este arbusto se caracteriza por su resistencia, llegando a brotar después de sufrir incendios, y es resistente a la sequía.
Con un follaje de hojas finas y pequeñas, reconocerás las flores en forma de campanilla, rosas o blancas, que florecen en invierno y primavera.
Foto: Mariola López-Ayllón
Rúcula
Eruca sativa
Conocida también como rúcula, roqueta o eruga, es originaria de la región del Mediterráneo, y los romanos ya la consideraban una hierba comestible.
¿Sabías que es de la familia de las crucíferas, igual que las coles, el rábano o el nabo?
Foto: Mariola López-Ayllón
Jarilla
Helianthemum apenninum
Esta flor de apariencia delicada es capaz de adaptarse a una gran variedad de sustratos. Prefiere los lugares cálidos, muy soleados, de suelos pedregosos o arenosos, y secos. Está en la lista de especies en riesgo en la Comunidad Valenciana.
Foto: Mariola López-Ayllón
Coscoja
Quercus coccifera
También conocida como carrasquilla, es una planta muy resistente capaz de soportar temperaturas extremas con escasas precipitaciones. Produce pequeñas bellotas en Noviembre y Diciembre, que son alimento para zorros, roedores y algunas aves.
Foto: Mariola López-Ayllón
Junquillo falso
Aphyllantes monspeliensis
Con tallos cilíndricos, de un verde azulado, al florecer aparecen pequeñas flores azules en la parte superior de su tallo.
Común en los bosques mediterráneos, es apreciada por los conejos de monte por su sabor dulce.
Romero
Salvia rosmarinus
Planta aromática muy apreciada en nuestra comunidad. Se usa de forma frecuente en la cocina, además de tener un simbolismo cultural importante. Es fuente de refugio y alimento para polinizadores como las mariposas y las abejas; y además actúa como repelente natural de algunas plagas.
Foto: Mariola López-Ayllón
Madroño
Arbutus unedo
Es notorio el uso de este árbol como planta ornamental por sus bayas anaranjadas, amarillas y rojas en parques y jardines. Son muy sensibles a heladas. Se hacen con sus frutos mermeladas, confituras, conservas y bebidas alcohólicas. Excelente planta para utilizar como flora apícola. En tiempos pasados, en España se obtenía azúcar de este arbusto.
Lentisco
Pistacia lentiscus
Se desarrolla sobre todo tipo de suelos. Tiene la capacidad de rebrotar de cepa tras un incendio, no así sus semillas ya que son incapaces de germinar tras ser sometidas a temperaturas superiores a 70 °C.
Enebro
Juniperus communis
Florece al final del invierno y durante la primavera. La madera es aromática, de color rojizo, grano fino, muy resistente a la putrefacción.
Es utilizado en agricultura ecológica para permitir la nidificación de especies de aves insectívoras.
Algarrobo
Ceratonia siliqua
Sus vainas dulces sirvieron de alimento en épocas de escasez y hoy se usan como sucedáneo del chocolate sin gluten. Sus semillas, increíblemente uniformes, dieron origen al "quilate" como unidad de peso para joyería. Y su goma, el garrofín, es un espesante industrial. Además, un árbol maduro es capaz de fijar aproximadamente 90kg de CO2 al año.
Pino carrasco
Pinus halepensis
Es un árbol bien adaptado a al escasez del agua. Florece en abril o en mayo. En algunos lugares se ha extendido colonizando los cultivos abandonados. También los incendios favorecen su propagación, puesto que por un lado el fuego hace estallar las piñas y expande las semillas y de otra las altas temperaturas favorecen la apertura de las piñas.
Albaida rosa
Anthyllis lagascana
Endemismo de la península ibérica y en peligro por su número bajo de ejemplares. Florece desde marzo hasta junio. Destaca tradicionalmente por ser un alimento de alta calidad para el ganado y por sus usos medicinales en cocciones, aunque con prudencia, por ser a la vez tóxica.
Esta planta, que no hay que confundir con su pariente la Albaida (a secas), es muy exclusiva y difícil de encontrar, de hecho está catalogada entre las especies en peligro de extinción.
Foto: © José Quiles
Esparto
Macrochloa tenacissima
Es una planta utilizada desde antiguo en cordelería, elaboración de pasta de papel, tejidos y artesanías, especialmente cestería. Especialmente por su flexibilidad y resistencia, como ya señala su nombre científico.
El suelo que se encuentra bajo las matas de esparto muestra una mayor fertilidad y mejores condiciones microclimáticas que el suelo adyacente, que a menudo es de tipo estepario, originando la formación de "islas de recursos" para la flora y fauna del lugar.
Carrizo
Phragmites australis
Suele habitar suelos húmedos y orillas de cursos de agua y lagunas. Los carrizales son ocupados por multitud de aves acuáticas, utilizándolos para nidificar. Algunas de ellas reciben incluso el nombre de Carriceros. El carrizo se asemeja mucho a la caña común, con la que se ha comparado. El nombre genérico de esta planta (Phragmites) deriva del griego (phragma) y hace alusión a su uso desde la antigüedad para confeccionar con esta materia vegetal empalizadas.
Gamoncillo, asfódelo
Asphodelus fistulosus
Tuvo algunos usos médicos y alimenticios en la antigüedad. Crece en medios pobres y degradados como por ejemplo bordes de caminos, campos de cultivo abandonados o aceras, por lo cual actúa de pionera en la regeneración del terreno. Ofrece cobijo a los insectos y les proporciona polen. Florece desde finales de invierno hasta mediados de primavera.
Foto: Roberto Poveda
Cerraja común
Sonchus oleraceus
Conocida en valenciano como Llitsó o Lletsó fi, entre otros nombres. Crece en terrenos removidos, bordes de caminos y suelos baldíos urbanos, donde llega a formar matas de hasta 1 m de alto. Sirve para regenerar el suelo y también como control de plagas en el huerto. Florece casi todo el año si el tiempo es bueno.
Las hojas jóvenes de plantas sin flor se suelen comer en ensaladas, o cocidas en potajes o revueltos; los tallos, pelados y lavados, también se pueden comer, con un sabor entre la alcachofa y el apio. Por otra parte es una planta excelente como forraje y es también usada en la medicina natural para numerosas afecciones.
Es casi imposible diferenciarla solo por la flor, por lo que si quieres saber mas de ella, y aprender a diferenciarla, pulsa en el siguiente enlace.
Foto: Roberto Poveda
Gallocresta
Bartsia trixago
Sus flores pueden variar de tonos blancos a rosados, pero es habitual encontrar ejemplares con flores completamente amarillas, que pueden confundirse con la Parentucellia viscosa. Es una planta "hemiparásita", es decir que “chupa” agua y sales minerales de otra planta, pero aun así es capaz de hacer su propia fotosíntesis y fabricar parte de su alimento
Hay algunos estudios que intentan averiguar si sus aceites podrían utilizarse para usos medicinales y de biocontrol, porque tradicionalmente se considera una planta insecticida, antioxidante y antifúngica.
Vinagrera
Oxalis pre-caprae
La vinagrera, o vinagrillo, es esa alfombra verde de hojas parecida a “tréboles” con flores amarillas que aparece en cuanto llega el invierno a huertos, solares y cunetas. Es una pequeña herbácea originaria de Sudáfrica que hemos traído sin querer. Cubre el suelo con mantos densos que dejan sin espacio ni luz a muchas hierbas autóctonas. Está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras y se considera una amenaza para la biodiversidad local.
Se puede usar para dar un toque alimonado a ensaladas y platos, sin embargo conviene no abusar por su alto contenido en ácido oxálico, que puede favorecer los cálculos renales. También, algunos agricultores de cítricos, la usan como cobertura vegetal para proteger y enriquecer los suelos.
Foto: Roberto Poveda
Rosa Silvestre
Rosa canina
No solo en los jardines encontramos rosas, los antepasados de estas también los podemos encontrar en la naturaleza. Esta es La Rosa canina, una de las rosas más humildes y a la vez más valiosas de nuestros paisajes.
Cuando llega el final del verano, estas flores se transforman en escaramujos: frutos rojos brillantes que alimentan a muchas aves y mamíferos y aportan una gran cantidad de vitamina C. Gracias a sus raíces profundas ayuda a sujetar el suelo, a crear setos vivos y a ofrecer refugio a multitud de especies.
Foto: Roberto Poveda
Correhuela rosa, campanilla rosa
Convolvulus althaeoides
Planta silvestre, rastrera y trepadora, muy común en los campos del Mediterráneo y también en jardines. Sus flores, son de color rosa lila, con el centro de color purpura.
Se usa como forraje para algunos animales, como los cerdos, pero es tóxica para perros, gatos o caballos. También tenía antiguamente usos medicinales.
Las flores, de sabor dulce, pueden usarse para decorar ensaladas, aunque con moderación; el resto de la planta es mejor no consumirla pues, además de ser más amarga, presenta toxicidad.
Foto: Roberto Poveda
Llantén menor
Plantago lanceolata
Hierba perenne muy común en la región mediterránea y valenciana. En valenciano se conoce como plantatge de fulla estreta.
Las hojas, lanceoladas, forman una roseta basal bien definida. Del centro de la roseta emergen numerosos escapos florales. Cada escapo termina en una espiga cilíndrica compacta con pequeñas flores blanquecinas o pajizas.
Es una planta pionera, típica de bordes de caminos, terrenos pedregosos y baldíos. Es cosmopolita, originaria de Europa y Asia, y muy abundante por toda la Comunitat Valenciana.
Tiene una larga tradición medicinal: sus hojas se usan como antiinflamatorio, expectorante y cicatrizante. Las hojas jóvenes también son comestibles en ensaladas, aunque de sabor amargo.
Trebol hediondo
Bituminaria bituminosa
Su nombre proviene del olor que desprenden su hojas al rozarlas: un fuerte olor a betún. Sin embargo es apreciada por ovejas y cabras pues es muy resistente a la sequía, estando adaptada al clima mediterráneo y semiárido, que la consumen en verano cuando escasea otro tipo de forraje. De ahí deriva otro de sus nombres comunes: hierba cabrera.
Sin embargo no acaban aquí sus sorprendentes utilidades ecológicas y para las personas; si quieres saber más sobre esta planta pulsa en el enlace siguiente.
Foto: Roberto Poveda
Amapola de California
Eschscholzia californica
Emparentada con nuestra amapola silvestre (Papaver rhoeas) incluso botánicamente, ya que ambas pertenecen a la misma familia, las papaveráceas. En este caso, en cambio, se trata de una planta invasora, proveniente del Oeste de Norte América, escapada de los jardines en los que se la introdujo por su valor ornamental.
Igual que su prima autóctona, tiene un efecto suave de caracter ansiolítico, empleándose, sus flores, para aliviar el nerviosismo y la irritabilidad y como ayuda para mejorar el sueño.
Foto: Roberto Poveda
Madreselva
Lonicera japonica
Esta madreselva no hay que confundirla, aunque se parezcan mucho, con nuestra madreselva mediterránea, la Lonicera implexa.
La Lonicera japonica fue introducida, desde el este de Asia, a principios del siglo XIX, por sus valores ornamentales, ya que sirve para cubrir rápidamente muros y vallas, ya que es más vigorosa que la madreselva mediterránea, además de la dulce fragancia que desprende, sobre todo en las horas nocturnas.
Foto: Roberto Poveda
Orobanca
Orobanche cf. amethystea
El genero Orobanche abarca alrededor de 120 especies, una 20 de las cuales se encuentran en la Comunidad Valenciana. Son plantas estrictamente parásitas, es decir, no producen sus propio nutrientes sino que los obtienen de sus plantas hospedadoras, como es el caso de la planta que nos ocupa, que inserta sus raíces sobre la planta que vemos atrás, un Cardo setero (Eryngium campestre). Al ser parásitas no necesitan realizar la fotosíntesis y por ello, como nuestra Orobanca, no son verdes, sino amarillas, rojas, azules, violáceas o rosa claro como nuestra orobanca.
Foto: Roberto Poveda
Orquidea becada
Oprys scolopax
Esta preciosa orquídea fue localizada en la Cañada (mayo, 2026) gracias al agudo ojo de Aurelio Peña, nuestro biólogo de cabecera local.
La familia de las orquídeas comprende más de veinticinco mil especies, a las que hay que hay que añadir alrededor de sesenta mil especies más de híbridos y variedades producidas por los floricultores. La mayoría de las orquídeas viven en simbiosis con un hongo, que les proporciona minerales y otros nutrientes. Además, en el caso de nuestra Ophrys, este hongo es imprescindible en el proceso de reproducción, por lo cual no puede ser trasplantada y no debe recolectarse en ningún caso, pues fuera de su ambiente no es capaz de sobrevivir.
Pero no son solo estas las singularidades de este planta, por ello si quieres saber mas, pulsa abajo.
Foto: Roberto Poveda
Cardo alcachofero
Cynara cardunculus
Extraviado entre otros cardos estaba este cardo alcachofero, la misma especie a la que pertenecen las alcachofas o los cardos que consumimos. Esta planta, como otras muchas miles, pertenece a la familia de la asteraceae, también conocida como la familia de las compuestas, la familia más grande entre las plantas con flores. Se denominan así porque sus flores en realidad no son flores únicas sino un conjunto de flores, denominado capítulo o cabezuela, dispuestas sobre un receptáculo rodeado por un conjunto de brácteas (hojas modificadas) denominado involucro.
Es una especie cuya domesticación recorre la historia y las culturas del Mediterraneo.
Foto: Roberto Poveda