Las flores amarillas de la página anterior, en realidad pueden pertenecer a muchas especies distintas, gran parte de ellas pertenecientes a la familia Asteraceae, como por ejemplo también las del Diente de león. La repetición de este modelo es porque resulta muy atrayente para abejas y dípteros, sus principales polinizadores, y si un diseño funciona bien no hay ventaja en cambiarlo. El atractivo para las abejas, tampoco es casual, se debe a la alta calidad de su polen, siendo la miel que fabrican con el muy apreciada.
Para distinguir estas plantas entre si hay que observar, además de las flores, las hojas, que, en este caso, son dentadas, aunque no espinosas (la ausencia de espinas la diferenciaría precisamente de su pariente cercana, la Sanchus asper, también muy frecuente por nuestras tierras)
Foto: Roberto Poveda