Principales amenazas
Especies invasoras: compiten y desplazan a las especies autóctonas, como por ejemplo la caña común (Arundo donax), que domina grandes tramos de la ribera del Turia, desplazando a la vegetación autóctona de sauces, álamos y tarajes al competir agresivamente por agua, luz y espacio.
Urbanización y fragmentación del territorio: desde 1950 hasta 2026 se estima que ha desaparecido entre el 70 % y el 80 % de la huerta histórica del área, una tendencia que se ha agudizado por infraestructuras como la A-7 By-Pass y la CV-35 que fragmentan y aislan las poblaciones vegetales.
Incendios forestales, especialmente en la zona de La Vallesa y el Parque Natural del Turia, donde el riesgo de incendio es muy elevado y, aunque el pinar de Pinus halepensis se recupera, los matorrales de coscoja y lentisco y las especies más sensibles tardan décadas en restaurarse.
Abandono agrícola y el cambio de usos del suelo: El abandono agricola genera también una acumulación de biomasa que favorece la expansión de invasoras y el riesgo de incendio
Contaminación atmosférica, hidrica y del suelo: mientras que la alta densidad de infraestructuras viarias (A7, CV-35) genera contaminación atmosférica difusa que afecta a la flora sensible, la contaminación por nitratos de origen agrario afecta a los acuíferos y acequias, favoreciendo especies nitrófilas, mientras que los plaguicidas afectan negativamente a los insectos, incluidos los polinizadores.
Cambio climático: Las tendencias de aridificación y aumento de temperaturas en el litoral mediterráneo valenciano están reduciendo progresivamente la disponibilidad hídrica del cauce del Turia, lo que estrecha el hábitat disponible para la vegetación de ribera más dependiente del agua y facilita la extensión del matorral xerófito degradado en detrimento del bosque mediterráneo maduro.