El Onopordum acanthium, como todos los cardos mediterraneos, son plantas extremadamente resistentes, protegido de sus enemigos con espinas y adaptado a un régimen hídrico escaso, con severos periodos de sequía. Para sobrevivir han desarrollado diversos mecanismo, desde raíces profundas a recubrirse con una especie de telilla, que les da un aspecto blanquecino y que se denomina tumento (ver foto). El tumento les protege del rigor del solo de 3 manera: 1) su color blaquecino refleja los rayos del sol e impide que lleguen con tanta fuerza a las partes verdes, donde se realiza la fotosísntesis. 2) reduce la evapotranspiración producida por el viento, creando una pequeña capa de aire estática y humeda. 3) el entrelazado de pequeños pelos actúa como una red que atrapa durante la noche las microgotas de agua suspendidas en el aire.
Este mecanismo no es usado solo por nuestro cardo, también muchos otros cardos y plantas en general están cubiertas, de forma más o menos densas, por pelillos con las funciones que acabamos de ver.
Foto: Roberto Poveda
Bajo la denominación popular de cardo borriquero se encuentran varias especies de cardos distintas, como el Onopordum illyricum, conocido, también como Cardo del demonio, por llevar la densidad de sus espinas en el tallo al extremo y que es capaz de generar híbridos con nuestro Onopordum acanthium.
También podemos encontrar a Onopordum macracantum (como el de la foto), denominado también c. borriquero —aunque los nombres comunes de las plantas son muy variables según las zonas geográficas— y que se diferencia de O. acanthium, entre otras cosas, por la longitud de las bracteas- espinosas que hay en la base de la flor y que superan el tamaño de esta (cosa que no sucede ni o. acanthium ni en o. illyricum). Todos estos c. borriquero no solo comparten el nombre, sino también los usos farmacológicos y culinarios, entre estos por ejemplo el de servir como cuajo para la elaboración del queso en queserías tradicionales.
Pero ojo, hemos de ir con cuidado cuando usamos las plantas para consumo, no consumiéndolas cuando no estamos seguros de lo que estamos haciendo. Por ej., el cardo de la foto, O. macracantum, a diferencia de sus primos vegetales posée unas raíces extremadamente tóxicas y, de hecho, fue usado en algunas partes del Magreb para eliminar enemigos políticos.
Foto: Roberto Poveda